martes, 17 de septiembre de 2013

VOYAGER....SONDA INTERESTELAR..





El 13 de septiembre de 2013, se informó por parte de la NASA que el Voyager se convirtió en el primer objeto creado por el hombre en alcanzar el espacio interestelar, no en abandonar el Sistema Solar, pues éste se extiende hasta más allá de la Nube de Oort, que comienza alrededor de 2000 UA del Sol, mientras que la sonda Voyager I se encuentra aproximadamente poco más de 126UA del Sol.
La sonda automática Voyager 1 partió de la Tierra en 1977 y pasó cerca de Júpiter y Saturno. Luego tomó el rumbo de salida del Sistema Solar y se ha alejado ya de la Tierra hasta una distancia de seis veces la órbita de Neptuno, el planeta más exterior, unos 19.000 millones de kilómetros del Sol. Ahora está “en el abismo del espacio interestelar”, como dice Richard A. Kerr en la revista Science. Y al parecer lleva ya un año fuera de la esfera de influencia del Sol, porque cruzó la frontera en agosto del año pasado. La noticia ahora es que, después de muchos debates sobre si efectivamente la Voyager 1 salió o no de la denominada heliosfera hace un año, los nuevos datos recibidos de la sonda y los análisis de registros anteriores de la misión muestran que efectivamente, tal y como se anunció, fue entonces cuando esta nave de la NASA abandonó la burbuja de partículas cargadas, calientes, que rodea al Sistema Solar y entró en el entorno frío y oscuro del espacio interestelar, explica Science. "Es el primer objeto construido por el hombre que ha salido oficialmente al espacio interestelar", anuncia la NASA.La frontera de la heliosfera no es un límite entendido como una barrera perfectamente delimitada y localizada en el espacio que la nave atraviesa en un momento dado. Además, el instrumento que hubiera sido determinante para decir si estaba ya o no fuera se estropeó hace tiempo en la Voyager 1. Así que no es de extrañar el debate científico sobre si la sonda estaba llegando ya al límite, estaba cruzándolo o lo había superado, y los sucesivos anuncios de la NASA sobre su nave desplazándose -o casi- por el espacio interestelar. Lo que ahora consideran definitivo Donald Gurnett (Universidad de Iowa) y sus colegas, y así lo explican en su artículo en Science, es la densidad de electrones medidos por la nave en su entorno, densidad que encaja perfectamente con la predicha para el espacio interestelar en los modelos teóricos.En agosto de 2012 cambió abruptamente la lluvia de partículas cargadas (rayos cósmicos) que bombardean la nave constantemente al registrarse una caída clara de los rayos cósmicos que se generan dentro de la heliopausa y un incremento de los que se producen fuera, en la galaxia. Para muchos científicos de la misión era señal suficiente y anunciaron que la Voyager 1 había abandonado la región de influencia del sol. Pero no todos se quedaron convencidos, recuerda Kerr. Que la nave estaba en la zona fronteriza sí, pero que hubiera salido ya no estaba tan claro, argumentaron algunos. El dato convincente sería el de la dirección del cambio magnético, que debe cambiar al pasar de la heliosfera al espacio interestelar, y tal cambio no se ha producido.Localización de las naves Voyager 1 y Voyager 2 en el borde de la heliosfera, la burbuja creada por el viento solar. /NASA/JPL-CALTECHEl instrumento que habría podido medir directamente la densidad del plasma donde se encuentra la nave y dilucidar si esta fuera o dentro del espacio de influencia solar, se estropeó hace tiempo, pero ahora los investigadores explican que han logrado tres mediciones distintas que indican todas ellas el cambio de densidad clave y que, por tanto, laVoyager 1 está fuera de la heliosfera, y los análisis indican que fue a finales de agosto de 2012, por lo que “ha estado navegando ya un año navegando por el espacio interestelar, por el plasma (gas ionizado) que hay entre las estrellas”, explica la NASA en un comunicado. En concreto, la nave “está cruzando una región de transición inmediatamente fuera de la burbuja del Sol, donde todavía se aprecian algunos efectos de la estrella”, señalan los expertos de la agencia espacial estadounidense.“Ahora que tenemos nuevos datos clave, creemos que se trata de ese histórico paso de la humanidad”, ha comentado Edward Stone, prestigioso investigador de Caltech y del Jet Propulsion Laboratory(California), que fue jefe científico de la misión Voyager y que hasta ahora había sido muy prudente a la hora de cantar victoria en este paso de la frontera.En los datos que va tomando la nave, los científicos detectaron un aumento de la presión del espacio interestelar en la heliosfera en 2004 y, desde entonces, han estado muy pendientes de los indicadores de la salida de la nave, sin poder adelantar si tardaría meses o años. A partir de ahora, los científicos confían en que los instrumentos de la Voyager 1sigan funcionando, al menos hasta 2020, y están deseando ver qué entorno va encontrando la nave.Los controladores de la misión todavía hablan todos los días con esta sonda –y con su gemela Voyager2, que debería salir dentro de poco también ella al espacio interestelar- aunque las señales que envían son muy débiles (como una bombilla de nevera, dice la NASA). Los instrumentos de la Voyager 1 envían cada día unos 160 bits de datos que se captan con las grandes antenas de la Red de Espacio Profundo (DSN) que la agencia espacial estadounidense tiene situadas estratégicamente alrededor del mundo, incluidas las de Robledo de Chavela (Madrid). El coste total de la misión Voyager, con las dos naves, los lanzamientos, y todas las operaciones de control desde 1977 hasta ahora mismo asciende a 988 millones de dólares (741 millones de euros).

Actualmente las sondas Voyager estudian el ambiente del sistema solar exterior, esperando que su vida útil sea suficiente para llegar a la zona denominada heliopausa. Esta capa se debe al encuentro entre las partículas eléctricas producidas por el Sol, denominadas viento solar, con las partículas eléctricas del medio interestelar. Por tanto, las sondas Voyager se han convertido en los instrumentos artificiales más lejanos jamás enviados por el hombre. Las naves contienen generadores eléctricos nucleares que permiten que sigan funcionando sus instrumentos científicos. A finales de 2003 la Voyager 1 envió datos que indican que podría haber atravesado esta barrera. Estos datos están sin embargo en disputa. El 15 de agosto de 2006 la sonda Voyager 1 alcanzó la distancia de 100 UA, esto es, se encuentra a más de 15.000 millones de km del Sol. Actualmente, debido a problemas de presupuesto, el proyecto es controlado por un grupo de tan sólo 10 personas pertenecientes al Jet Propulsion Laboratory, y podría ser abandonado en un futuro próximo junto con otras misiones, dejando a ambas sondas seguir su camino sin que haya nadie que las escuche en la Tierra.
Una misión que se proyectó para durar cinco años cumplió su trigésimo aniversario en el otoño de 2007. Los científicos de la NASA siguen recibiendo datos de los Voyager a través de la red del espacio profundo DSN (Deep Space Network).
Las señales que se envían desde MDSCC (Madrid Deep Space Communications Complex) al Voyager 1 tardan a la velocidad de la luz 14 horas y 20 minutos en llegar hasta él y otro tanto en volver (28 horas 40 minutos en total). Y se sigue alejando.
La potencia de transmisión del Voyager 1 es inferior a los 20 vatios. Debilitada por la distancia, llega a la tierra una señal del orden de 10-17,26 milivatios.

Ambas sondas llevan consigo un disco de oro con una selección de hora y media de duración de música proveniente de varias partes y culturas del mundo, saludos en 55 idiomas humanos, un saludo del entonces Secretario General de las Naciones Unidas y el ensayo Sonidos de la Tierra, que es una mezcla de sonidos característicos del planeta. También contiene 115 imágenes (+1 de calibración) donde se explica en lenguaje científico la localización del Sistema Solar, las unidades de medida que se utilizan, características de la Tierra y características del cuerpo y la sociedad humana. Este disco fue ideado por un comité científico presidido por el astrónomo Carl Sagan quien, refiriéndose al mensaje, asegura que su objetivo principal no es el ser descifrado, por el hecho de que su simple existencia pone de manifiesto la existencia de los humanos, así como sus esfuerzos por contactar a otras especies inteligentes que pudiesen existir fuera del Sistema Solar.

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